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11 enero 2015 7 11 /01 /enero /2015 09:14

 

Justo antes de enterarme de lo que había pasado en París estaba escuchando una conversación sin saber nada y me parecía que ya era hora de que se hablase de eso. Lo cual me hace pensar  que aunque no hubiera pasado esto algo lleva mucho tiempo gestándose.

Lo único que tiene de bueno lo que ha ocurrido es que puede hacernos despertar. Valorar algo que ha costado la vida a miles o millones de personas a lo largo de la historia. Se llama libertad e igualdad de oportunidades. El problema se puede considerar sencillo o muy complejo, pero es evidente que hay un problema.

Este problema va a ser utilizado por unos y por otros para justificar sus posiciones y saldremos perdiendo todos. No voy a entrar en detalles de las caricaturas (unas me parecían bastante ofensivas y otras muy acertadas) pero lo cierto es que no tiene justificación alguna. Lo que me duele es que algunos la están buscando.

En un programa de humor que sigo aquí en España, cuando alguno de los colaboradores hacía chistes sobre la Iglesia (muy habitual ya en cualquier programa) otro siempre decía lo mismo en tono de broma: “ahora, si tienes cojones, haces el mismo chiste pero con los musulmanes”. Y es una gran verdad. Somos unos cobardes y bastante ignorantes.

Nos hemos cebado con los defectos de nuestra propia cultura y sociedad sin valorar sus virtudes y hemos tenido miedo de levantar la mirada más allá. Cuando alguien crítica los toros como si le fuese la vida en ello, le digo: estoy de acuerdo, pero empieza por el principio. Miles de animales mueren todos los años sin aturdir y con prácticas especiales aquí en España y fuera, por el rito Halal, y es legal. Nadie dice nada. Nadie sabe nada.

De verdad, me parece increíble que una sociedad adapte sus leyes a las necesidades de personas que vienen de fuera dejando atrás sus propios principios. Y lo que es peor, se critique a sí misma y se obligue a cumplirlas. Y todavía es un sinsentido mayor cuando las personas que llegan en busca de un futuro mejor y oportunidades intentan hacer semejante el país receptor al país del que emigraron. Curioso cuanto menos, teniendo en cuenta que se marcharon de éste precisamente porque no tenían esas oportunidades.

No me quiero extender demasiado, pero no quiero que demos la espalda a la realidad. Por muchos abusos que se cometan desde occidente (que hay que denunciar) aquí hay libertad de expresión, no te matan por tener una ideología, o expresarte de cierta manera. Y todo el mundo tiene igualdad de oportunidades (siempre limitado por poder económico y demás, pero hay oportunidades para todos). Yo no me voy a quedar parado mientras se atenta contra lo más importante de mi sociedad. Yo, el de los chistes machistas, no voy a dejar que mi hija no pueda salir de casa o estudiar por ser mujer. Y eso es lo que nos estamos jugando.

Realmente muy poco sabemos de la cultura musulmana, árabe, islamista… (ya no sabemos ni a que se refiere cada palabra). Lo cierto es que he estudiado, jugado al fútbol o convivido con algunos y en el fondo sé que la solución final del problema va a venir de dentro de esos países, y no de fuera.

 

Pero por favor, dejemos de vivir en nuestra nube, porque no todo vale. No nos autocensuremos y cojamos el camino fácil. No es cuestión de racismo, xenofobia, intolerancia… es cuestión de principios. Vamos a ser valientes. No permitamos que una película no se estrene, un documental no salga, un libro no se publique por miedo. Vamos a ser igual de valientes con los de fuera que con los nuestros.

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Published by Javi Moreno
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Comentarios

Dani 02/16/2015 21:35


Por cierto, que en el caso particular de Charlie Hebdo, es muy complicado de explicar el tono satírico/ofensivo a los vecinos del otro lado del charco. Vivido en mis carnes :p

Dani 02/16/2015 21:33


Me había perdido éste y es un tema muy interesante.
Creo que no es una cuestión de "los de aquí o los de allí", porque el mundo tiende a la desaparición de límites entre las sociedades. Ojo, no a la desaparición de diferencias, sino a la
convivencia cercana de todas ellas. 

Y como dices, la solución debe únicamente salir de dentro de cada una de ellas. Es decir, desde la educación del individuo. Y para ello, desde mi punto de vista, la educación a través del prisma
de las religiones, todas, sobra a partir del momento en el que son excluyentes. Si eres x, entonces no eres y, te dicen. Y la vida es contradicción, las personas somos contradicción. Para lo
bueno y lo malo. 

Y como es tema complejo (o sólo largo), otro día que podamos, lo hablamos :)