Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
27 agosto 2015 4 27 /08 /agosto /2015 16:27
Leña al fuego

Quizás hoy me voy a alargar un poco más de lo habitual. Es que el tema tiene su miga.

Desde hace unas semanas estoy observando (y no puedo negar que en ocasiones con cierta perplejidad) como se suceden comentarios, cartas abiertas, enlaces, artículos, etc. a favor o en contra de las corridas de toros. Al intentar organizar un poco todo lo que me llega me doy cuenta de que son casi siempre las mismas personas las que a lo largo del tiempo van colgando sus enlaces siempre hacia uno u otro lado. Es aquí donde quiero incidir. Esto mismo sucede con los simpatizantes de partidos políticos en la red. Una persona cuelga lo que le parece pero siempre a favor de ese partido y no es capaz de hacer una sola crítica cuando no lo hacen bien. Incluso he visto publicadas listas de razones para no votar a un partido. Es decir, intentan convencer a los demás de sus ideas escondiendo los defectos de su opción y sacando a relucir los de las demás, y por qué no, en ocasiones exagerando o directamente mintiendo en cualquiera de los dos casos.

Con el tema de los toros está sucediendo exactamente eso. A la gente le gustan o no, o piensan que son una salvajada o no. En función de eso buscan toda serie de argumentos, razones varias o incluso personalidades públicas que coinciden con esa postura para justificar lo que piensan. Yo, sinceramente, creo que el procedimiento debe ser exactamente el contrario. Esto es, buscar todos los pros y los contras de una postura, ponerlos en una balanza y emitir un juicio.

Con todos estos precedentes no sé a quién atizar primero. Podría columpiarme y empezar diciendo que soy veterinario o ganadero, que soy amante de la naturaleza o que vivo en una zona con una tradición muy arraigada. Incluso que tengo ciertos estudios o tal y cual. Como si eso aportara más valor a mis argumentos, que es exactamente lo que estoy viendo por ahí. Aunque claro que siempre es mejor hablar con conocimiento de causa y llamará la atención más una opinión de alguien sensato o con cierta trayectoria. No lo voy a hacer, lo que importa es el contenido, no quien lo diga.

Empezaré por cuestionar una tendencia que llevo viendo venir desde hace mucho tiempo. Es la tendencia a tratar a los animales como a personas. Lo observo cada día, y en muchos casos es incluso perjudicial para el propio animal. Desde pensar que el umbral de temperaturas, de actividad o de dolor de los animales es exactamente como el nuestro hasta no saber valorar cual es su comportamiento normal y querer que los animales tengan nuestras costumbres. Acompañando a esta tendencia viaja otra. Es la de vivir totalmente de espaldas a la crueldad de la vida y de la naturaleza. Es vivir en una nube ignorando totalmente que ahí afuera mueren de hambre, sed, enfermedad o devorados por otros, millones de animales al día (por cierto, también lo hacen personas). Que no se puede ir salvando a todos y que esto puede ir incluso contra el propio curso de la naturaleza. Con estos mimbres no me parecería extraño que dentro de no tanto alguien se plantee la prohibición de los antibióticos porque asesinan bacterias. Aunque parezca raro, a mi me parece que los animales no tiene derechos. Del mismo modo que no tienen obligaciones. Tendrán los “derechos” que nosotros como sociedad decidamos darles, y me parece perfecto. Pero en ningún caso ellos han decidido nada, por mucho que nos imaginemos lo que opinarían en muchos casos.

Si todo lo anterior lo mezclamos un poquito con política ya tenemos el cóctel. Porque no vamos a engañarnos, lamentablemente conociendo las tendencias políticas de las personas en el 90% de los casos podría saber su opinión sobre varios dilemas éticos o morales como el aborto, la eutanasia, las células madre, la legalización de las drogas, la cadena perpetua o las corridas de toros. Como si no se pudiese tener una opinión diferente en cada caso, a veces tan distintos y con tantos matices.

Pues resulta que generalmente los mismos que piden libertad para todo, que les dejen hacer lo que quieran, los que no entienden que su libertad acaba donde empieza la de los demás, ahora piden que se intervenga de inmediato en algo que hacen los demás. Que se corte la libertad de los otros, que se prohíban los toros. También quieren que se dejen de dar subvenciones a los festejos taurinos. El argumento es que no es cultura o tradición. Pues por mucho que nos pese, a mí incluido, lo es. Igual que se subvenciona a directores de cine, artistas o deportistas de los que no siempre me gusta lo que hacen.

En mi opinión los tiros van por otro lado. La cuestión es si existe maltrato. Si lo hay, la cuestión avanza: ¿hasta dónde estamos dispuestos a hacer concesiones y excepciones por las tradiciones?

Ahora voy con la otra parte. Los seguidores de las corridas de toros. Tan difícil es reconocer disfrutan con un evento en el que se le provoca sufrimiento a un animal (ojo, no digo que disfruten del sufrimiento). Es así de sencillo, hay una tradición bastante arraigada en la que hay una consecuencia que es la muerte con un sufrimiento considerable de un animal.

Intentan justificarse con argumentos ya muy repetidos y previsibles como que el toro vive muy bien en las dehesas o que se extinguiría la raza si no hubiese corridas. En primer lugar como viva un animal no va a justificar como muera. He visitado explotaciones en las que los toros viven muy bien (la mayoría) y en otras, más modestas, no tanto. Pero repito que eso no da derecho a nada. No sé si el toro de lidia se extinguiría, como lo están de haciendo muchas razas autóctonas de ovejas, cabras, conejos, gallinas… Lo lógico es que disminuyera su número, eso es innegable. Pero de la misma manera que puede ocurrir con una raza de perro de presa o gallo de pelea seleccionados para pelear si se prohíben las peleas. Otra línea de defensa que se traza es que el toro no sufre. Incluso se cita un estudio, relacionado con la secreción de endorfinas y que no he podido encontrar completo, y que en ningún caso demuestra que realmente no sufren (aunque puedo llegar creer que no lo hagan tanto como pudiera parecer).

Otro argumento diferente es que los toros mueven mucho dinero y son un motor económico en algunas zonas. El hecho de que algo genere o no dinero no tiene nada que ver con que esté bien o mal desde el punto de vista moral. Por poner un ejemplo, la droga también mueve dinero y no nos podemos basar en eso para legalizarla o no. O también se argumenta que la gente no entiende desde fuera el sentido de la fiesta. Claro que no, de la misma forma que no se puede pedir a alguien que no le guste el fútbol que entienda lo que pasa en un campo y menos en un vestuario. Que sea una tradición no quiere decir que sea buena y que deba permanecer para siempre. Hay lugares en los que es una tradición el canibalismo, los sacrificios humanos o la ablación del clítoris. Ver las cosas desde lejos puede tener su lado malo y su lado bueno, porque quizás puedes verlo con perspectiva y mayor objetividad.

Después de todo lo dicho y de ver en la red discusiones viscerales que no llevaban a ninguna parte se explican muchas cosas. Desde los insultos a desear la muerte a algún torero que sufre una cogida. Podemos perdernos en argumentos manidos, sofismas y falacias o en tendencias temporales, pero en mi opinión, el fondo es que entre todos debemos decidir. Debemos decidir por un lado que “derechos” vamos a dar a los animales, no solo en este caso, sino en otros muchos. Y por otro qué concesiones haremos (si es que se hacen) a tradiciones, religiones o fiestas populares en como se trata o se mata a un animal. En el fondo, esto no es más que otra opinión sobre el tema, pero creo que con otro enfoque.

Compartir este post

Repost 0
Published by Javi Moreno
Comenta este artículo

Comentarios